Washington, 21 may. (Portaltic/EP) – Un equipo de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Computación de la Universidad Estatal de Washington (EE.UU.) ha desarrollado un marcapasos bioelectrónico capaz de monitorear los niveles sanguíneos de los bebés en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCIN).

Con estos dispositivos electrónicos e inalámbricos, es posible controlar los electrolitos salivales de los recién nacidos, así como detectar los niveles de sodio y potasio en tiempo real sin el uso de procedimientos como la extracción de sangre.

Según la revista de la universidad Biosensors and Bioelectronics, estos chupetes inteligentes evitan los complicados procedimientos de los recién nacidos y brindan atención hospitalaria adicional para bebés prematuros o bebés con otros problemas de salud.

Además de la Universidad Estatal de Washington, otros investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia, la Universidad Nacional de Pukyong (Corea del Sur) y la Escuela de Medicina de la Universidad de Yonsei (también Corea del Sur) son los autores de este trabajo.

En una vista preliminar publicada en el sitio web del Instituto Americano que publicó este estudio, el profesor y autor del proyecto Jong-Hoon Kim explicó cómo este sistema podría beneficiar a los bebés en los hospitales.

En primer lugar, recordó que el objetivo principal de este proyecto de desarrollo de bombas bioelectrónicas es eliminar todos los cables que normalmente rodean a los bebés recién nacidos y prematuros en las UCIN.

«A menudo vemos escenas en las que los bebés están conectados a múltiples cables para controlar su estado de salud, como la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, la temperatura corporal y la presión arterial. Queremos deshacernos de esas fibras», dijo.

Asimismo, la docente señaló que el sangrado no solo puede causar dolor en los recién nacidos, sino que de ellos se recoge información indirecta, porque se realiza en determinados momentos (mañana y noche) y no me caigo con regularidad.

Para proporcionar información detallada sobre el estado del bebé, el chupete bioelectrónico cuenta con un sistema integrado en un chupete normal que recoge las muestras de saliva del bebé a través de canales microfluídicos.

Del mismo modo, cada vez que un niño enciende el amplificador, se recopila información en estos canales, por lo que el dispositivo no requiere ningún tipo de bomba para funcionar de forma independiente.

Además, estos canales de microfluidos combinan una serie de sensores selectivos que miden la acumulación de iones de sodio y potasio en la saliva de los bebés.

Cuando el dispositivo recopila toda esta información sobre los pacientes, la transmite electrónicamente de forma inalámbrica, a través de Bluetooth.

De esta forma, el equipo médico que atiende al recién nacido podrá conocer en todo momento el estado de salud del bebé hospitalizado, sin necesidad de tomar muestras de sangre u otros métodos nocivos.

En la actualidad, el equipo de investigación que desarrolló esta tecnología está trabajando para encontrar componentes más asequibles y reciclables. Cuando los encuentre, planea hacer una versión más grande del chupete bioelectrónico para probarlo en otros pacientes mayores.