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Cariño, ¿cómo haces que duerma mejor?

La temperatura también es un factor importante para conciliar el sueño, pero cuando los niños empiezan a crecer, sus movimientos pueden hacer que pierdan la manta a lo largo de la noche, más allá de los riesgos indicados. Como resultado, se ha convertido en una tradición a lo largo de los siglos mantener al bebé abrigado en un saco de dormir. Con su popularidad, las bolsas están diseñadas tanto para el frío como para el calor, dando al niño todo el espacio para la movilidad sin perder la protección en las bajas temperaturas nocturnas. Los hay de todo tipo de colores, diseños, materiales y tamaños, que cuenta con casi 13.000 valoraciones positivas por parte de los usuarios de Amazon.